martes, 25 de marzo de 2014

Invierno

Nunca habían sido capaz de entender la obsesión que tenia con las estrellas. Invierno pasaba los días pegado al cristal de su casa observando como el cielo se tornaba en la más absoluta oscuridad. Tan sólo unos pequeños puntos brillantes desafiaban la inconmensurable oscuridad de la noche. Siempre había pensado en lo increíble que tenia que ser ver una de cerca. Azules, Rojas y amarillas. Incluso las densas pero hermosas estrellas blancas.

Danzarinas en el cosmos que las rodeaban. Acompañadas por infinitos planetas, adornadas por los imposibles colores de las imponentes nebulosas y acompasadas por el impertérrito ritmo de los quásares.
Bajo la bóveda de la parsimoniosa vía Láctea.

Sin duda alguna invierno disfrutaba con eso. Tan sólo tenía que cerrar los ojos para poder verlo un poco más cerca.

No necesitaba más que asomarse a esa ventana. La danza estelar le esperaba tras el cristal.

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