Es fácil pensar que es un texto absurdo y sin sentido, pero una de las maravillas de la "literatura" Zen es que siempre trata de enseñar algo y de hacer reflexionar al lector.
En un tiempo pasado (o no tan pasado), los maestros Zen enseñaban estos textos a sus discípulos.
En un tiempo pasado (o no tan pasado), los maestros Zen enseñaban estos textos a sus discípulos.
El maestro Zen Ryôkan, vivía en una humilde choza en la ladera de un monte. Una noche un ladrón entró en su cabaña, pero enseguida vio que nada tenía que robar. En ese momento Ryôkan entro en su choza y sorprendió al ladrón en su actitud de robar y le dijo:
"Seguramente has hecho un largo camino hasta aquí y no está bien que te vayas de manos vacías porque no hay nada en la choza".
Luego se quito las ropas que llevaba puestas y le dijo:
"Por favor, acepta mis ropas como presente"
El ladrón quedo desconcertado, acepto las ropas y se marcho.
Ryôkan quedo desnudo y contemplando la preciosa luna dijo:
"¡Pobre hombre! ¡Que pena que no pueda darle esta hermosa luna!"
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