domingo, 20 de abril de 2014

París


[..] Ellos (los horribles hombres de negocios) prohibieron a los padres querer a sus hijos, a los enamorados compartir sus caricias y a los artistas amar sus obras... crearon una lista tan larga que 100 años necesitaron para poder terminarla.
Ellos llenaron la ciudad de señales y policías.
Ellos se llenaron sus corazones de humo y odio.

Nadie hizo caso a sus absurdas señales.
Nadie hizo caso a sus absurdas normas.
Nadie hizo caso a sus grises corazones.

La ciudad siguió siendo libre.

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