miércoles, 11 de junio de 2014

Lluvia de primavera.

El tronar del cielo anunció la llegada de la lluvia.
Protegido bajo el calor de las mantas, no tuvo más opción que escuchar con suma atención el retumbar del frágil cristal de la ventana.

La lluvia no temía al trueno.

El tiempo dejó pasar la tarde. Con la noche, la lluvia logró su cometido.
Los rayos habían abandonado el gris cielo, siendo las gotas las que gobernaron su sueño.

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